viernes, 20 de mayo de 2016

Violeta en breve


Ciudad violeta
Juan Gaitán
Ilustraciones de Juan Carlos Hidalgo
Adeshoras, Madrid, 106 pág.

En la eterna teorización sobre la naturaleza del microcuento se ha podido llegar a conclusiones dispares que sobre todo han contribuido a señalar lo que no sería un micro (véase, la simple ocurrencia o el aforismo afortunado). En efecto, por un lado existe la exigencia de una necesaria tensión narrativa. Por otro, la posibilidad de un halo poético que a la narrativa extensa se le escurre. Estos 44 microrrelatos de Juan Gaitán (Málaga, 1966) tienen de lo uno y de lo otro. Son brevísimos textos que nos van insertando en la leyenda y la épica de una fantástica ciudad cuya peculiaridad reside en su color. La contraportada nos da las pistas de sus influjos, que efectivamente nos remiten a Calvino, a Perucho o a Cunqueiro, autores todos que cultivaron la veta fantástica. A esta heterogénea lista podríamos incluir a la Mercè Rodoreda cuentista (especialmente en “Viajes y flores”), a Carpentier, y a algunos autores más contemporáneos (Atxaga, Xuan Bello…). 
 Gaitán, también poeta, ha sabido dejar en estos relatos un poso lírico que lo acerca por momentos a la poesía en prosa. El gusto por el color que evocan las palabras y el juego que con ellas se establece es otro de los recursos utilizados por el autor malagueño, que amplía su capacidad fabuladora a las partes “Teogonía” y “Genealogía fantástica”, donde nos da cuenta de algunos de los curiosos dioses invocados en la Ciudad Violeta y también del árbol genealógico de la familia. Todo ello ha conformado un librito delicioso que, junto a las bellas ilustraciones del también malagueño Juan Carlos Hidalgo, se lee de un tirón con placer y nos reconforta en la necesidad de la fantasía, la mitología y la fábula.

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