El responsable del café

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Nací en Mahón, isla de Menorca, en 1970. Estudié Delineación y Geografía e Historia, pero ejercí durante años multitud de empleos del más variado pelaje. También frecuenté desde muy joven los ambientes teatrales y culturales de mi isla natal, desempeñándome como actor, cantante lírico, locutor de radio y articulista de prensa. Desde entonces he venido ejerciendo el columnismo y la crítica literaria en numerosos medios, obteniendo en 1994 el premio Mateo Seguí Puntas de periodismo. Poeta oculto, como narrador he publicado las novelas "En algún lugar te espero" (accésit del Premio Gabriel Sijé, 2000. Reeditada en ebook en 2020, Amazon) y "Hospital Cínico" (2013), y los libros de relatos "Las espigas de la imprudencia" (Bcn, 2003) , "Domingos buscando el mar" (Premio Café Món de Narrativa, 2007) y "Sopa de fauno" (2017). Cuento además con un puñado de premios y menciones en certámenes nacionales de cuento (Revista Mujer 21, El Fungible, Casa de Andalucía, Francisco Candel, Internacional Max Aub, etc.) y algunos de mis relatos figuran en varias antologías. Desde 2002 vivo y escribo en Hospitalet de Llobregat.

viernes, 13 de diciembre de 2019

Amok o la desesperación


   Si de las muchas cualidades de la literatura de Zweig hubiera que señalar sólo una, sin duda esta sería el trazo psicológico tan certero que logra imprimir en sus personajes a través de muy pocas páginas, especialmente (aunque no solo) en los femeninos. Zweig fue, ante todo, un conocedor de almas, un rastreador de los abismos que asolan al ser humano. Así lo demostró a lo largo de su extensa obra narrativa, incluyendo sus incisivas  biografías históricas y sus ensayos. Como muy pocos (y pienso ahora en Chejov, por ejemplo), Zweig poseía la capacidad de penetrar en el subconsciente humano para mostrarnos al desnudo sus miedos, flaquezas y obsesiones. En este sentido, la obra del autor vienés ha mantenido una actualidad y un interés sólo comparable al que siguen suscitando Joseph  Roth, Kafka, Mann y otros muy pocos autores de su tiempo.
Amok. Stefan Zweig.
Acantilado, 222 pág.

   Además de sus conocidas novelas, Zweig dejó valiosas narraciones breves entre las que sobresale siempre Amok. Historia de una obsesión y de un delirio, Zweig pone en ella lo mejor de su talento para ofrecernos una vez más un brillante ejemplo de la fragilidad (física y psicológica) del hombre contemporáneo enfrentado a los riscos pedregosos de la razón. El volumen publicado por Acantilado (¿quién si no?) y primorosamente traducido por Joan Fontcuberta, se completa con otras seis sugestivas narraciones: Historia de un ocaso, La cruz, Un vago, La calle del claro de luna, Leporella y Episodio en el lago Leman. En todas ellas figuran personajes extraños, derrotados y desnortados, absortos en sus pasiones y en sus miserias, que Zweig impregna de humanidad y de mezquindad como quien abre un muestrario de seres zarandeados por el azar caprichoso y volandero de la vida.

   Leer al maestro Stefan Zweig, a la par que gratificante, nos regala siempre la lucidez insobornable de uno de los autores que mejor supo entender el desvarío de una época convulsa que tanto empieza a parecerse a la nuestra.

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